Cómo introducir pescado en la dieta de tu hijo

Cuando dejamos de dar el pecho a nuestro bebé, parece que se nos abre un mundo de incertidumbre por lo que pueda pasarle al introducir alimentos semisólidos o sólidos en su dieta.

Es normal que surja ese temor pero ningún “bebé” de 12 años sigue enganchado a su madre, es un paso que hay que dar y de una forma normal, sin darle mayor importancia.

Donde encontraremos mayor facilidad a la hora de alimentar a nuestros hijos es en los potitos o papillas. En el caso del pescado, debemos hacerlo de la misma manera. Optar por pescados muy suaves y de un sabor que no sea nada fuerte e irlo introduciendo poco a poco en esos preparados.

Lo que queremos es que el bebé vaya probando y se vaya introduciendo en el mundo de los pescados, por lo tanto hay que tener ciertas cosas en cuenta cuando dejemos también de lado los potitos y pasemos directamente al mundo sólido:

  • Lo más importante es que sea visual. Un niño come prácticamente por los ojos, por lo que tiene que ser algo divertido y llamativo. Podemos “jugar” con la comida haciéndole dibujos con los alimentos, por ejemplo, hacer un sol con las zanahorias y unas nubes con la merluza. Parece una tontería, pero el niño lo comerá mucho mejor que si ve una merluza sin más en el plato.
  • Tienen que ser pescados frescos. Lo más fresco posible, ya que el niño se está iniciando en este mundo y no queremos que ningún sabor u olor interfiera en su aprendizaje.
  • Es conveniente que sean pescado blancos al principio. Pescados que sean “poco” sabrosos como el lenguado o la merluza. Quizás una trucha pueda resultar muy fuerte al principio, por lo que es recomendable evitar pescados de otros tipos que no sean blancos.
  • Debe ser lo más limpio A un niño no podemos dar congrio, que está lleno de espinas. El niño necesita ver algo limpio, sin espinas y fácil de comer. Ponerle un calamar con tentáculos puede asustarle también al principio, simplemente porque habrá algún dibujo animado que le recuerde a él. Lo importante es que la parte del pescado sea un buen lomo, incluso evitaría las rodajas.
  • Otra opción puede ser migado y “enmascarado” con otros ingredientes que le puedan resultar más apetecibles como pueden ser unas patatas, de esta manera le daremos pescado sin que él se dé cuenta
  • Podemos añadirle algún ingrediente para ayudar a su ingesta. Un poco de limón siempre “mata” el sabor del pescado, incluso alguna salsa. Eso sí, siempre controlado no vaya a ser que se coma al final solo la salsa con algo de pescado.
  • Cuando el bebé se convierte en un niño, otra forma de darle pescado es a través de las conservas. Suelen ser fáciles de comer, agradables a la vista y muy sabrosas. Por ejemplo, un plato muy sencillo y que a todo niño gusta son los macarrones con salsa de tomate y atún.

Es fundamental darle normalidad al tema de comer pescado. No es ni mejor ni peor, no es ni más especial ni menos, es un alimento que hay que introducir y desde el primer momento tiene que verlo de una forma habitual.

 

 

Nacho Rubio te da unos consejos para que tus hijos coman pescado con facilidad.

El autor: Guillermo V. Rodriguez

Guillermo es nutricionista y Personal Eating Trainer. Es un comunicador nutricional que pretende transmitir unos hábitos saludables combinando Nutrición y Gastronomía ya que Comiendo Se Entiende La Gente.

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