¿La pareja lo es todo?

Conceptual image of female and male hands together

Amar y sentirse amado va más allá de tener pareja, pero la mayoría de las veces queremos e incluso exigimos que el amado o amada cubra todo el vacío que sentimos, los miedos, las inseguridades y las necesidades que tenemos.

Depositamos en la pareja muchas expectativas y sentimos que va a ser la portadora de nuestra felicidad pero precisamente, cuanto más idealizamos la pareja, más decepciones tenemos.

Queremos que la pareja nos entienda y nos escuche como lo hace una buena amiga, que nos cuide como tal vez lo hicieron nuestros padres, que nos de cariño y estabilidad, nos devuelva la alegría de vivir, alguien con quien divertirnos, compartir aficiones, conectar en todos los sentidos y tener buen sexo. Es una idea muy romántica pero poco realista y genera mucha carga en la relación.

Es cierto que un compañero o compañera en la vida pueden aportar mucho amor y hacernos sentir en comunión así como alegrar nuestra alma. Sin embargo, pretender que sea la pareja quien nos llene de abundancia, diluya nuestros temores y haga desaparecer la soledad existencial con la crecemos, es una promesa irreal que la mayoría de las veces nos lleva al conflicto y a ser más desdichados que felices.

Ya sabemos que la felicidad es un estado interior que depende de uno mismo y de nuestra actitud ante lo que nos toca vivir. Como dice Joan Garriga en su libro “El buen amor en la pareja” es una buena noticia saber que nadie puede hacerte infeliz. Sin embargo, estando en pareja muchas veces culpamos a la otra persona y la hacemos responsable de nuestro dolor, frustración o sufrimiento.

Si piensas que la pareja lo es todo y eres de los que alimentas el drama de “sin ti no soy nada” o “me muero si te vas”, es el momento de empezar a hacerte cargo de ti e ir creando tus propios apoyos para estar bien contigo mismo, independientemente de si tu pareja está o no presente.

Te invitamos a pensar de qué manera estás haciendo que la pareja se convierta en el remedio de todos tus males y sintiendo que tu felicidad y bienestar dependen de tener alguien junto a ti. Para ello puedes tomar de referencia las siguientes propuestas que te ayudarán a tener una relación de pareja más sana y menos dependiente:

  • Pregúntate qué cosas has dejado de hacer desde que estás en pareja. Quizá sea el momento de retomar lo que te gusta y seguir lo que te apasiona.
  • Enumera todo aquello que sí haces por la persona que tienes a tu lado y no por ti. Tal vez te estés negando el derecho a decir no y hacer lo que verdaderamente deseas.
  • Observa qué sientes y las ideas que se te despiertan cuando tu pareja no cubre una necesidad tuya.
  • Mira si respetas que tu pareja tenga su parcela de intimidad y libertad al igual que tú te ocupas de tener tu área privada.

No olvides que hoy estás al lado de esa persona pero toma conciencia y acepta que no estás unido para siempre y que los lazos que hoy os juntan, mañana se pueden deshacer.

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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