Cuando el síntoma habla

Woman massaging pain neck

No nos enseñaron a escuchar nuestro cuerpo sino todo lo contrario, hemos crecido obviando que vivimos con huesos, músculos, piel y otros muchos órganos que también se expresan, se quejan y nos alertan de que algo sucede.

Pero la realidad es que no queremos escuchar todo eso que el cuerpo nos cuenta y optamos por callarlo con fármacos y otro tipo de anestesias. Vivimos en la sociedad del hacer y producir, en la que no hay tiempo para descansar y detenerse no es posible. La mente y las ideas han cobrado más importancia que el cuerpo y sin embargo, es el cuerpo el recipiente de todo lo que somos y vivimos.

La única intención del síntoma es darnos un mensaje y ser la alarma que intenta decirnos algo, como la luz que se enciende avisándonos de que el coche se queda sin carburante. El síntoma no es la enfermedad, la enfermedad eres tú, el estilo de vida que llevas, tus emociones contenidas, tus hábitos alimentarios, tu adicción al trabajo, etc.

El síntoma aparece para decirte algo e invitarte a reflexionar, pero si acudes al médico para que lo duerma antes de analizar qué es lo que trata de decirte, probablemente vuelva a aparecer pasado un tiempo o cuando dejes de consumir antiinflamatorios, tranquilizantes o relajantes musculares. Date la oportunidad de preguntarte a ti mismo: ¿Por qué apareció este dolor? ¿Qué he de cambiar en mi vida? ¿De qué me prevé este síntoma? ¿Por qué ahora y no en otro momento? ¿Qué conflicto emocional no tengo resuelto?

Muchas de las enfermedades se deben a causas genéticas pero la mayoría de los males que sufrimos tienen que ver con la acumulación de rabia, tristeza, resentimiento, por vivir aferrados al pasado o anticipando el futuro, vivir según patrones establecidos como correctos o tratando de complacer a los demás. De ahí que algunas terapias, enfoques o filosofías como el yoga, la bioenergética, la terapia gestalt o de centros energéticos, nos ayuden a conocer la raíz del problema y ver el cuerpo como un todo sin separarlo de la mente y de las emociones.

Según la parte del cuerpo que presenta el síntoma hay una explicación emocional para el mismo. Doctoras y psicólogos como la chilena Adriana Schnake o el alemán Rüdiger Dahlke durante muchos años han enseñado a explorar la personalidad a través de un órgano, conectarnos con nuestra capacidad autosanadora y relacionar el cuerpo con sus atributos psíquicos.

Si tienes en cuenta la relación de cada órgano con tus emociones, será más fácil identificar lo que está ocurriendo y donde enfocarte. Estos son solo algunos ejemplos y síntomas con los que te puedes sentir identificado: si te duele la garganta es posible que tengas angustia y cosas pendientes que decir. El cuello representa el control o flexibilidad ante la vida. Los problemas estomacales hablan de la convivencia y de la habilidad o no para aceptar o digerir las situaciones. Los problemas en la parte lumbar están relacionados con  preocupaciones económicas o sensación de falta de apoyo y las dorsales o espalda alta presentan molestias cuando estamos cargando cosas que no nos corresponden. En el caso de las rodillas tiene que ver con la dificultad para doblegar tu orgullo así como la vinculación de expectativas con la realidad mientras que los pies hablan de apoyo, soporte, firmeza y equilibrio. Los muslos se relacionan con lo que crees que esperan los otros de ti y las pantorrillas están vinculadas a lo que yo espero de mí mismo. La cabeza está relacionada con las dudas e incapacidad para tomar una decisión. Si tienes afecciones en los ojos, pregúntate qué no quieres ver o reconocer en ti mismo y si los problemas son con los oídos, qué es lo que no quieres oír y si tus polos de egocentrismo y humildad están equilibrados.

Por tanto, entender la enfermedad y el síntoma es tratar de no luchar contra nada sino conocer quiénes somos y aceptar nuestros límites y posibilidades.

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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