Como reducir el consumo de sal

reducir consumo sal

La sal o cloruro sódico representa una cuarta parte del consumo de sodio. Aunque el sodio es un mineral imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo, por desgracia, su consumo es excesivo. Una cuestión nada recomendable para la salud cardiovascular y, en especial, para las personas que sufren de hipertensión arterial.

Se sabe que disminuir la ingesta de sodio baja la tensión arterial en los adultos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de sodio en los adultos a menos de 2 g/día (lo que equivale a 5 gramos de sal común al día). Es la cantidad que cabe en una cucharadita de café. La sal de mesa o cloruro sódico es un compuesto que combina dos minerales: 40% de sodio y 60% de cloruro. Para conocer el contenido en sal de un alimento debes multiplicar por 2,5 los gramos de sodio indicada en la etiqueta (Sal = sodio x 2.5). Puedes calcular la sal de los alimentos en este enlace de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) http://www.plancuidatemas.aesan.msssi.gob.es/Calcula-la-Sal.htm.

Pero en España, el consumo diario de sal de mesa es dos veces superior a la dosis recomendada (12 gramos diarios), según datos de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA).

Cuidado con el sodio escondido
Aunque nos parezca difícil de creer, la sal que añadimos a los alimentos representa solo una pequeña parte del sodio que consumimos al día, ya que la mayoría de alimentos procesados y envasados son muy ricos en este mineral. De hecho, representa el 80% del sodio que consumimos. También la comida que sirven en los restaurantes puede ser una fuente importante de sal. A lo que hay que añadir que gran variedad de alimentos contienen sodio de forma natural.

Estas recomendaciones de la AESAN pueden ayudarte a limitar el consumo de sodio:

  • Toma una dieta variada y equilibrada basada en alimentos naturales y sin procesar.
  • Limita la ingesta de mariscos, carne, huevos, leche y nata ya que son alimentos ricos en sodio.
  • Come menos alimentos procesados (panes, galletas saladas, embutidos, o snacks como bolitas de queso).
  • Acostúmbrate a condimentar tus platos evitando la salsa de soja, el caldo de pescado o las pastillas de caldo.
  • No añadas sal al agua de hervir las verduras, pasta o arroz y retira el salero de la mesa. Rompe con el hábito de poner sal a los alimentos antes de probarlos.
  • Sustituye la sal por especias o hierbas aromáticas. No solo le aportarán a tus platos un sabor, aroma y gusto especial, también estimularán tus sentidos.
  • Acostumbra a tu paladar a comidas con menos sal. Para conseguirlo, lo ideal es ir reduciendo el consumo de sal de forma gradual. En un mes tus comidas serán menos saladas y tu paladar ya se habrá adaptado.
  • Prepara tus alimentos con técnicas culinarias que no requieran sal (al vapor, a la parrilla, hervidos).
  • Lava siempre antes de su consumo, verduras y legumbres envasadas.
  • Podrás saber el contenido de sodio de los productos que compras si lees siempre las etiquetas nutricionales. Será bajo cuando no supere 0.12g./0.30g. por 100 g o ml de producto y muy bajo por debajo de 0.04 g/100 de producto.
  • Si vas a comer en un restaurante pide que te preparen la comida sin sal. Muchos de los platos podrían ser excesivamente salados.

¡Y recuerda que comer con menos sal es solo una cuestión de paladar!

El autor: Carmen Espinosa

Periodista especializada en temas de salud y experta en nutrición. Ha trabajado en diversos medios de comunicación y portales online. A Carmen le gusta ofrecer información útil, interesante y fácil de entender. Puedes encontrarla en Twitter en: @cespidz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *