La autoexigencia como aliada de la depresión

autoexigencia

Aunque socialmente se considera positivo ser exigente con uno mismo, esforzarse, tener voluntad y constancia, puede que el exceso de autoexigencia nos lleve a un patrón de comportamiento poco saludable.

El exceso de exigencia con uno mismo puede llegar a tener efectos perjudiciales que generan baja autoestima, estrés y ansiedad, además de sentimientos intensos de frustración e insatisfacción respecto al rendimiento y finalmente desencadenar una depresión.

Es cierto que tener retos, objetivos y el foco en algo que deseamos nos ayuda a desarrollar nuestros proyectos vitales, tanto profesionales como personales pero todo ello es posible conseguirlo sin olvidarnos de nuestros límites, cuidando el exceso de perfeccionismo y midiendo la autocrítica.

Para reconocerte como persona autoexigente, lee las siguientes frases y mira si resuenan con tu forma de ser:

  • No te vale con hacerlo, tienes que hacerlo bien.
  • No te vale con hacerlo bien, tienes que hacerlo perfecto.
  • Necesitas el reconocimiento de los demás.
  • Cuando te lo reconocen, no te lo crees.
  • Casi todas tus actividades las has convertido en obligaciones, incluso lo que en principio parecía ser un hobby o distracción.
  • Te culpas y juzgas si no logras lo que te propones.
  • Te sientes inseguro ante los posibles errores.
  • Quieres controlar todo y a veces llegas a bloquearte.
  • No sabes cómo delegar ni cómo decir que no.

Vivir la vida de esta manera provoca mucho cansancio, apatía y tener la sensación continua de “no poder más”. Cuando sentimos que “la vida pesa demasiado”,  y que las actividades cotidianas se convierten en tareas imposibles, es una señal de que algo no funciona bien. Si además aparecen otros síntomas como inquietud, tristeza, irritabilidad, ansiedad y sensación de vacío, es momento de parar, cuidarse y ponerse en manos de un profesional.

Estas son algunas ideas que puedes incorporar para evitar la exigencia, sentirte exhausto o deprimido.

  • Identificar tus propios límites y respetarlos. Es humano reconocer que somos seres limitados y que a veces no alcanzamos las metas que nos propusimos por nuestras capacidades, habilidades, conocimientos o condición física.
  • Quererte más y tratarte con amabilidad. Si lo necesitas, comienza un proceso terapéutico que te ayude a quererte más, confiar en ti y entender tus miedos, pensamientos y emociones.
  • Reconocer que solo no puedes. Empieza pidiendo ayuda cuando sientas que estás cansado cuidando de no ponerte exigente con quien tienes a tu lado. Pedir ayuda no siempre implica recibirla, pero ensayar el pedir es todo un arte.
  • Delegar la responsabilidad y decir no de vez en cuando. Cuando vayas viendo que te cargas de tareas, citas y trabajos es el momento de decir no, te sentirás bien contigo mismo, no perderás ninguna oportunidad ni será un drama con tus relaciones.
  • Aprender a desconectar del trabajo. El trabajo suele ser un foco de estrés y a la vez puede convertirse en algo muy grato. Es necesario tomarte descansos, separar lo urgente de lo importante y saber cuándo parar.
  • Tolerar la frustración y equivocarte. Ya sabes que “lo mejor es enemigo de lo bueno” y que la revisión constante y obsesiva de las cosas solo te lleva a la angustia y el agotamiento mental.

No esperes a que los problemas de salud, la pérdida de memoria, el insomnio y la apatía se apoderen de ti. Acude a un médico, psiquiatra o terapeuta para pedir ayuda y poder recuperar la alegría de vivir.

 

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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