Vivir la frustración sin que cause dolor

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Ante un deseo no satisfecho aparece la frustración y normalmente se hace mayor cuando estamos convencidos de que las cosas tenían que haber sucedido de otra manera, bien porque nos lo merecíamos o porque es lo justo. Aunque siempre cabe la pregunta ¿qué es justo o injusto?

Se pueden dar diferentes circunstancias, por ejemplo que saliendo temprano a trabajar te encuentres con un atasco que te haga llegar tarde a esa reunión tan importante, ¿es justo o injusto?. Que tu pareja no quiera estar junto a ti después de 10 años casados y tú sí, que tengas una lesión antes de un viaje ya programado y tengas que cancelarlo o que no llegue el ascenso laboral que esperabas. Todos estos obstáculos con los que nos encontramos no son ni justos ni injustos, simplemente son. Resulta difícil entonces, responder en términos de justicia pero creemos que el mundo funciona así y eso nos frustra constantemente.

Además, habitualmente ante las situaciones frustrantes nos enojamos y se produce una sobrecarga energética que puede provocarnos malestar, ansiedad, angustia, desesperanza, rabia e incluso desembocar en estrés. La frustración viene acompañada de sentimientos de ineficacia, fracaso, culpa y bajo autoconcepto.

Si pensamos que el obstáculo está actuando “a propósito” contra nosotros, el enojo se acentúa y se vuelve más destructivo. Sin embargo, si entendemos que lo que está sucediendo no tiene intención de perjudicarnos y es simplemente algo que ocurre, como que llueva el día que ibas a ir a la playa, el enfado es menos intenso y destructivo.

Para aprender a vivir con la frustración es necesario aprender a ajustar nuestras expectativas a las posibilidades de la realidad y esto significa también aceptar lo imperfecto de nuestra vida. Estas son algunas ideas para vivir la frustración sin que genere ansiedad o estrés.

  • Aprende a no esperar ni tanto ni tan rápido de las personas, de los trabajos, de los amigos y situaciones. Recibe lo que llega como un regalo sin ese continuo sentimiento de carencia que te hace querer más. Las cosas no ocurren cuándo y cómo queremos.
  • Evita imaginar que hay una voluntad adversa del destino o de otra persona que se está oponiendo a tus propósitos. Eso te coloca en un lugar de víctima, omnipotencia y tozudez.
  • Piensa que la vida no es una batalla constante en la que ganas o pierdes. Vivir en una guerra continua y entender los obstáculos como adversarios genera mucha frustración y estrés. ¡Suelta las armas y acepta lo que la vida te trae!
  • Evalúa la situación del momento sin revivir situaciones pasadas frustrantes. Puede que tu manera de resolver el nuevo obstáculo sea más creativa que con la carga que ya traes del pasado, pues tu experiencia ante momentos frustrantes es un grado.
  • No todo depende de ti, casi nada depende de ti. A veces te enfadas contigo mismo cuando las cosas no salen como esperabas pero seguramente tú has hecho todo lo que estaba en tus manos y el resto no depende de ti. No dejes de quererte y llevarte bien contigo mismo.

No olvides valorar lo que sí tienes, lo que consigues y lo que la vida te da. Siempre puedes volver a intentar aquello que se quedó frustrado o vivir nuevas situaciones con más calma y aceptación.

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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