¿Cómo elegir actividad de verano para los niños?

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Las vacaciones de verano se acercan y muchas familias comienzan a buscar actividades de verano para los niños. ¿Por qué tipo de actividad optar y qué duración debe tener?, ¿a qué edad deben comenzar?.

Para el psicólogo infanto-juvenil Abel Domínguez es fundamental tener en cuenta que el niño debe tener un mínimo de capacidades –como resolución de conflictos y problemas y capacidad de trabajar en equipo– y autonomía personal.

“En principio, no hay una edad mínima para comenzar. Pero, por ejemplo, si el niño va a un campamento en el que se pasa la noche fuera, recomiendo que lo haya hecho antes, como excursiones con el colegio o dormir en casas de amigos, para que se vayan acostumbrando a la ausencia de sus padres”, aconseja.

Algunos padres optan por apuntar a sus hijos a campamentos en los que coinciden con otros amigos. Para el psicólogo, el hecho de que vaya con gente conocida “puede facilitar la primera despedida, aunque en los campamentos se intenta crear grupo. Por eso, lo habitual es que acaben durmiendo en otra cabaña o tienda que sus amigos, para lograr así una integración total”.

Otro aspecto importante es escuchar al niño a la hora de escoger actividad “porque, como vaya obligado, irá predispuesto a no pasarlo bien y a resistirse a lo que le propongan. Los padres buscan, cada vez más, que el campamento cubra un objetivo educativo. Pero no hay que perder de vista que tiene que ser una actividad de ocio y tiempo libre y el niño, además de por ejemplo practicar inglés, se lo tiene que pasar bien”.

¿Y qué hacer si el niño suspende? Para Domínguez, “si se ha puesto aprobar como condición para ir al campamento o al viaje de fin de curso y el niño no cumple, tiene que tener consecuencias”. La opción puede ser proponerle otra actividad extra que quizá no les gusta (o que exige constancia y esfuerzo), de manera que tiene que renunciar a su plan inicial, pero puede acudir a otra actividad en la que, por ejemplo, aprenda inglés y, además, surf.

“Los campamentos de verano pueden ser muy útiles, por ejemplo, en niños con diabetes o con educación especial, en los que les enseña a gestionarse. A los niños con obesidad mórbida, hay que animarles a que realicen actividades de ejercicio físico y con alimentación sana frente a otras opciones como campus tecnológicos o de videojuegos”, recomienda.

Una cuestión que angustia a los padres es el contacto con sus hijos durante el campamento pero, desde su punto de vista, “ningún niño se traumatiza por estar unos días separado de sus padres. De hecho, los días de visitas de las familias, obedecen más a una necesidad de los propios padres –que deben sostener la angustia, sobre todo si es la primera vez–que de los niños. Sí es recomendable tener una comunicación con los monitores, que tranquilizará a los padres. Y estar tranquilos al hablar por teléfono con los hijos, porque tranquilizará a los propios niños”.

¿De cuántos días debe ser el campamento? Para el psicólogo, la duración ideal es de 10 días.

El autor: Javier Granda

Periodista freelance especializado en salud, escribe en los principales medios dirigidos tanto a médicos y farmacéuticos como público en general. Primer premio de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios a la mejor labor de comunicación en salud.

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