Desconectar en verano: las 7 cosas que más nos gustan de las fiestas patronales

fiestas patronales

Llega el verano, toca desconectar y una de la opciones que tenemos para hacerlo es pasar unos días en nuestro pueblo. Te contamos las 7 cosas que más nos gustan de las fiestas patronales.

 

  • Los reencuentros: lejos quedan aquellos veranos de infancia en los que íbamos al pueblo desde que terminaba el colegio hasta que a mediados de septiembre volvíamos a la ciudad con la mente puesta sólo en el verano siguiente. Ahora podemos escaparnos un par de semanas, un mes como mucho. Y una de las mayores satisfacciones es volver a juntarse con esa pandilla con la que recorriste el pueblo en bicicleta o jugabas al fútbol hasta que no hubiese luz.

 

  • La comida: hemos pasado un año cuidándonos y trabajando duro por tener unos buenos hábitos alimenticios. Así que podemos decir que nos hemos ganado poder olvidarnos de la dieta durante unos días y no tener que contar las calorías. En los pueblos se come. Se come bien y mucho. Vivimos con un país con una gastronomía tan rica que en cualquiera de nuestras comunidades autónomas encontramos una gran variedad de productos maravillosos. Y con la calidad que tiene la comida del pueblo. Entre las estrellas está el atún en platos de ensaladas veraniegas como la rusa, la campera o la de pasta que nos refrescarán y alimentarán a partes iguales.

 

  • Los abuelos: relacionado con el punto anterior. Porque tu abuela al verte te dirá que estás muy delgado, que tienes que comer más y te sentará en el comedor. Te sacará cuánta comida puedas tomar y cuando estés en el límite te sorprenderá con un postre casero.

 

  • Las orquestas: olvidémonos por un momento de posturear en el último garito de moda escuchando ritmos repetitivos del DJ de turno. No hay nada más divertido que una orquesta de pueblo. Una banda que es capaz de pasar de Extremoduro al “chucuchú” del tren de El Consorcio, merecen todo nuestro respeto. Seis horas, empezando por el pasodoble y las agarradas, pasando por “Despacito” y llegando al clímax con “Fiesta pagana”. No se le puede poner ni un pero.

 

  • La feria: “Qué alegría, qué alboroto, otro perrito piloto”. Grito de guerra del “señor de la tómbola” en la que vamos a luchar como jabatos por conseguir un peluche de Doraemon. . Escopetas para tirar palillos o los bolos son las estrellas. Y si fallamos al tirar, como todo el mundo sabe, es porque la escopeta está trucada.

 

  • Los precios: entrar en un bar, pedir una ronda y al pagar, tener la sensación de que te han cobrado de menos. Pero no. Simplemente te han cobrado a precios de pueblo.

 

  • Los fuegos artificiales: ¿cómo es posible que unas simples luces que estallan en el cielo estrellado y que vemos cada año nos emocionen tanto? Porque los fuegos artificiales son mucho más que eso. Son un símbolo, casi una tradición. Marcan ese punto álgido de las fiestas y nos recuerdan las de años anteriores en las que vimos esos mismos fuegos ese mismo día.

El autor: Álvaro Velasco

Guionista de En el aire con Buenafuente, cómico del canal Comedy Central y periodista que ha pasado por sitios como Europa Press, Cadena Ser, Onda Cero, el departamento de prensa del Real Madrid o la revista Vice

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