¿Qué incluir en nuestro botiquín de viaje?

botiquín viaje

Para disfrutar del viaje sin correr riesgos de salud innecesarios, antes de viajar es necesario informarse con exactitud de las precauciones sanitarias necesarias a tomar de forma personalizada.

El doctor Manuel Linares Rufo es coordinador del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas, Medicina Tropical y del Viajero de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria Semergen. Y, como recalca, el médico de Atención Primaria “es una figura clave, capaz de proporcionar los consejos adecuados en diferentes materias, tales como vacunas, enfermedades transmitidas por mosquitos, etc. ”.

“Es importante que viajemos con un botiquín básico para hacer frente a cualquier eventualidad sanitaria. Su composición dependerá del tipo de viaje, duración y el destino elegido.  No es lo mismo viajar a una zona urbana de un país tropical con mosquitos y calor que a una zona de montaña con bajas temperaturas y poca accesibilidad a los sistemas de salud locales”, recuerda.

El botiquín debe:

  • tener un tamaño adecuado (y no suponer un obstáculo para viajar)
  • ser accesible (debe poderse llevar en un bolso de mano o en la mochila)
  • ser resistente (capaz de soportar diferentes situaciones y ambientes)

Debe incluir medicinas clave para solucionar incidencias leves, artículos para primeros auxilios y productos sanitarios que se puedan necesitar.

Es recomendable viajar con:

  • material general de curas (algodón, tiritas, gasas, desinfectante, etc.)
  • repelente de mosquitos
  • termómetro
  • antitérmicos, como el paracetamol.

Es importante recordar que los medicamentos deben estar correctamente etiquetados y llevar su prospecto.

“Los viajes en los que es especialmente importante no olvidarse el botiquín serán aquellos de zonas remotas, donde el acceso a un servicio de salud sea difícil o su calidad diste mucho de nuestros parámetros occidentales. También cuando no podamos encontrar en nuestro destino la medicación que tomamos habitualmente”, aconseja.

En cuanto a los medicamentos, deben llevarse en el equipaje de mano y no en las maletas que vayan a facturarse. Deben ir siempre en sus envases originales, donde estarán mejor protegidos de la humedad y de la luz.

“Llevándolos así, estarán disponibles por si fuera preciso utilizarlos durante un viaje inesperadamente largo, en una escala, o si las maletas se extravían. No obstante, si lleva varios envases del mismo medicamento, es prudente repartirlos entre el equipaje de mano y el facturado, teniendo en cuenta que algunos medicamentos, como la insulina, no deben ir en el depósito de equipajes de los aviones porque los cambios de temperatura podrían alterarlos”, concluye.

 

El autor: Javier Granda

Periodista freelance especializado en salud, escribe en los principales medios dirigidos tanto a médicos y farmacéuticos como público en general. Primer premio de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios a la mejor labor de comunicación en salud.

¡Sigueme en Twitter!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *