Cómo tratar y prevenir las picaduras de medusas

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Una picadura de medusa puede arruinar nuestras vacaciones. Para evitarlo, el grupo de trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha publicado una serie de recomendaciones y consejos sobre qué hacer (y qué no hacer) si sufrimos una.

Las medusas son animales acuáticos de cuerpo gelatinoso que tienen forma de campana, tentáculos cargados de células urticantes y liberan la toxina con estímulos, como el roce de cualquier parte del cuerpo humano.

Existen unas 10.000 especies de medusas y apenas un 1% representan una amenaza para nuestra salud. De forma aguda causan lesiones en la piel, dolor, picor, escozor, o cuadros que afectan al estado general, con náuseas, vómitos, calambres, dolor de cabeza o malestar. En algunos casos, pueden aparecer reacciones alérgicas a largo plazo

Ante una lesión causada por medusas, lo primero es asegurar que estamos a salvo. Posteriormente, estos son los pasos a seguir:

  • Lavar la zona con agua salada o con suero fisiológico.
  • Acudir al puesto de socorro más cercano.
  • Si hubiera algún tentáculo, debe retirarse con pinzas.

Para reducir el dolor y el picor, se aplicarán compresas frías. Una excepción es el caso de la medusa Carabela portuguesa, en la que debe aplicarse calor. Si el dolor es muy intenso o se sufre un empeoramiento progresivo que afecte el estado general, deberá acudirse a un centro médico.

Una vez curada la lesión es importante aplicar protección solar en la región de la cicatriz.

Cuidado con los mitos

Existen numerosos mitos relativos al tratamiento de las picaduras. Los responsables de Semergen rechazan el uso de agua dulce, hielo –y menos de orina– para lavar la zona afectada. Tampoco debe frotarse la herida ni con objetos ni con arena. Y no deberá aplicarse calor (salvo en el caso de picadura de la Carabela portuguesa).

Por último, en las zonas de baño es fundamental respetar las restricciones como banderas rojas o avisos de medusas. En caso de que aparezcan, se evitarán los juegos en la orilla y se avisará a otros bañistas para que no las toquen, aunque parezcan muertas o estén fraccionadas.

Otra recomendación clave es ser precavido cuando hay medusas en zonas alejadas del baño, ya que podría haber tentáculos o trozos flotantes activos, sobre todo en zonas de rompiente.

Por último, si se va a estar de manera prolongada en el agua, deberán utilizarse prendas de protección adecuadas.

 

El autor: Javier Granda

Periodista freelance especializado en salud, escribe en los principales medios dirigidos tanto a médicos y farmacéuticos como público en general. Primer premio de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios a la mejor labor de comunicación en salud.

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