Sardina: un pescado con muchos beneficios

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Va bien para la artrosis reumatoide, reduce el riesgo de infarto, mejora el aspecto de la piel, previene algunos cánceres, fortalece los huesos, es buena para el sistema inmune, etc. ¿Qué más se le puede pedir a una sardina?

¿Sabías que Napoleón Bonaparte fue el precursor del invento de las sardinas en conserva? Dicen las voces más instruidas que preocupado por la alimentación de sus soldados, ya que en aquella época morían miles de marineros debido al escorbuto, el general francés ofreció un premio de 12.000 francos a la persona que inventara una manera de mantener los alimentos frescos durante un tiempo prolongado. Y aunque el invento se hizo en cristal inicialmente por el chef Nicolás Appert, la patente pasó a Peter Durand, un inglés nacionalizado francés, quién decidió envasar los alimentos en frascos metálicos de forma cilíndrica y sellarlos al vacío, creando así al antepasado de las prácticas latas que usamos hoy en día.

Pero conocida esta curiosidad, vamos al tema que nos interesa: las sardinas. Y ¿qué podemos decir de ellas? Pues que aparte de que su nombre procede de la isla de Cerdeña (Sardinia en latín), y que hay una gran variedad de especies, estos pequeños pescados, abundantes en aguas mediterráneas, atlánticas y pacíficas, se hicieron muy populares a partir del siglo XVIII, y especialmente después de que se enlataran para ser exportadas a muchos países.

Beneficios que no conocías de las sardinas

Además de ser ricas en vitaminas del grupo B como la B12 y niacina o B1, así como vitamina A, vitamina D y vitamina E, las sardinas son una fuente de fósforo, calcio, potasio y zinc. Pero su composición nutricional va más allá:

  • Previenen las enfermedades cardiovasculares

Perteneciente al grupo de pescados azules, las sardinas son una auténtica joya para la prevención de las enfermedades del corazón, gracias a su alto contenido en ácidos grasos omega 3. Este tipo de grasas poliinsaturadas disminuye el colesterol LDL o colesterol malo, la presión arterial, así como la formación de coágulos en la sangre, que podrían ser responsables de un infarto o de un ictus.

  • Reducen el riesgo de desarrollo de degeneración macular

El consumo regular de sardinas podría reducir las probabilidades de desarrollar degeneración macular de la retina.

  • Poseen acción antiinflamatoria.

Debido a su concentración en grasas omega 3, este preciado pescado tiene capacidad antiinflamatoria, lo que lo convierte en un alimento muy recomendado para las personas que padecen artrosis reumatoide.

  • Refuerzan los huesos

Las sardinas enlatadas con espinas son una fuente importante de calcio.

  • Mejoran el sistema inmunitario

Algunos estudios sugieren que el aceite de pescado podría mejorar el sistema inmunitario ya que aumentan el número de células inmunitarias.

  • Proporcionan una piel sana

La grasa de las sardinas, además de todas las propiedades citadas, ayuda a mantener una piel joven, y mejora algunos síntomas de la psoriasis y la dermatitis.

  • Son una fuente de proteínas de calidad

Las sardinas aportan proteínas de valor biológico alto además de ser bajas en grasas saturadas.

  • Tienen propiedades anticancerígenas

Por su alto contenido en vitamina D y calcio, este pescado azul puede contribuir a la prevención de ciertos tipos de cáncer, incluido el cáncer colono rectal.

Pues ya lo sabes, no dejes de incluir en tu dieta las sardinas. El verano es la mejor época para disfrutar de su sabor si son frescas, pero siempre puedes comerlas en conserva durante todo el año. ¡Sus cualidades son muy numerosas!

 

El autor: Carmen Espinosa

Periodista especializada en temas de salud y experta en nutrición. Ha trabajado en diversos medios de comunicación y portales online. A Carmen le gusta ofrecer información útil, interesante y fácil de entender. Puedes encontrarla en Twitter en: @cespidz

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