Secretos y mentiras para llevar una vida sana

Octavi Pujades

Secretos. Mentiras. Presentes en toda nuestra historia, en nuestras obras de ficción. Grabado a fuego en nuestro ADN. Mentimos y ocultamos información para protegernos, para beneficiarnos. Podríamos decir que la manipulación de la verdad nos define como especie.

Pero, si hablamos de salud y forma física, es una mala estrategia. Nefasta. Mejorar tu cuerpo es un camino difícil. Y puede ser imposible si no somos honestos. ¿Con quién? Con nosotros mismos.

Hace ya un tiempo que pasé de los 40, pero me conservo bastante bien. Así que, cuando coincido con alguien de mi quinta, a menudo me preguntan cuál es mi secreto.

Pues bien: No hay secretos, ésa es la verdad. Hay esfuerzo, constancia, sentido común. Y mucha, mucha paciencia. No tengo una genética privilegiada, pero llevo entrenando y cuidando mi alimentación desde que era un adolescente. Cometiendo errores (barbaridades, a veces), pero aprendiendo de ellos. Día a día, mes a mes. Un paso adelante, medio atrás.

Un día decides apuntarte a un gimnasio, uno con la última tecnología. Te compras ropa molona, de colorines y hecha de materiales que hace 2 años no se habían inventado. Te motiva. Te gustas.

Y empiezas a entrenar… Pero duele. Y cansa. Y al día siguiente igual, pero encima con agujetas. Cada día tienes más hambre, pero la dieta que has empezado es sosa, repetitiva e insuficiente. Llevas unos cuantos días y la cosa no mejora o, al menos, no como esperabas. Empiezas a saltarte entrenamientos. Y la dieta. Te aburres. Te desmotivas. Y vuelves al punto de partida. ¿Te suena de algo?

Muchos gimnasios se forran así, con ofertas anuales que acabas usando un mes. Porque de lo que se trata es de crear un hábito, una rutina. De establecer un nuevo estilo de vida, y eso cuesta… Horrores. El objetivo es entrenar con regularidad y comer bien. Tan simple y tan difícil como eso.

  • Entrenamiento: Hay mil opciones: Pesas, HIIT, entrenamiento funcional, crossfit, bicicleta, correr, nadar… Para construir músculo, entrenamiento anaeróbico; peso e intensidad. Si queremos resistencia, entrenamiento aeróbico o cardiovascular. Para un cuerpo compensado, un poco de cada. De 3 a 5 veces por semana, mínimo una hora por sesión.
  • Dieta: Mínimo cuatro/cinco comidas al día. Nunca pases más de 6 horas sin comer. Hidratos de carbono, proteínas y grasas en todas las comidas. ¿Proporción? 40% hidratos, 30% proteínas, 30% grasas. Así lo hago yo, y me funciona. En cuanto a qué comer… Sentido común. Evitar bollería y alimentos muy procesados. Fuentes de proteína limpia (pollo, pavo, pescado, clara de huevo, carne roja, legumbres, soja). Como hidratos, mejor frutas y verduras que derivados de cereales. En cuanto a grasas, aceite de oliva y frutos secos.

Visto que no hay secretos. Genial. ¿Mentiras? Muchas. No caigas…

  • Las dietas milagrosas: Adelgazas porque comes menos (evidentemente) pero ni son sanas, ni se pueden seguir mucho tiempo, ni sus resultados se mantienen al dejarlas. ¿Os suena el efecto rebote? Pues eso.
  • Los suplementos: Come bien y entrena. Si eres deportista de élite, pueden ayudarte en algo. Si no, mejor gástate tu dinero en otra cosa; barritas y batidos de proteínas son cómodos y eficaces sustitutivos de comidas si no tienes tiempo o te mueves mucho… Pero llevo más de 25 años entrenando, y he visto como cada temporada se ponía de moda un suplemento diferente que no terminaba de dar los resultados que prometía.

Resumiendo: Ni secretos, ni mentiras. Esfuerzo, constancia y sentido común.

Octavi Pujades.

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