Reconocer los propios límites para deshacernos de cargas

reconocer limites

Pensamos que “podemos con todo” y aunque luego nos infravaloramos o nos queramos muy poco, nuestra tendencia es querer demostrarnos a nosotros mismos y al mundo que “sí podemos”, que somos fuertes y que vamos a conseguir todo lo que nos propongamos. Y en este lugar de “querer lograr todo” no hay límites, ni propios ni ajenos.

Socialmente se espera todo eso de nosotros, que seamos exitosos, que no nos rindamos nunca, que tengamos plena energía durante las 24 horas del día, que hagamos cuantas más cosas mejor, que seamos triunfadores en lo profesional y también en lo personal (pareja, familia, hijos, hogar), etc. El problema viene cuando las expectativas sociales las hacemos nuestras y nos perseguimos diariamente con “deberías de…”, “tendrías qué…”, “si no consigues esto eres un…”.

Y si no lo logramos, sentimos que hemos fracasado, nos frustramos, nos generamos estrés, ansiedad e incluso una depresión ante tanta autoexigencia.

Sostener esa idea de poder con todo y las cargas que supone, es agotador y genera mucho cansancio físico y emocional. Así que conviene buscar un equilibrio entre reconocer nuestras capacidades y también aceptar los propios límites. Aquí os proponemos algunas ideas para ir llegando a ese equilibrio:

  • Distinguir entre lo que sí puedes y no puedes hacer.

Conocer tus capacidades te ayudará a valorar tus cualidades y logros sin olvidar que también hay habilidades que no posees y que tienes derecho a equivocarte, tener miedo y no saber hacer ciertas cosas.

 

  • Detectar qué voces son las que te llevan a hacer tanto.

Probablemente son muchos los mandatos familiares y sociales que están marcando tus pasos y los objetivos que te propones. No olvides preguntarte qué es lo que tú verdaderamente quieres

 

  • Reconocer que solo no puedes y aprender a pedir ayuda.

Reconocer tus propios límites te permitirá delegar algunas tareas, liberarte de cargas y aprender a decir no sin miedo a perder oportunidades, sin querer agradar o tratando de evitar un conflicto.

 

  • Eres imperfecto, ¡qué alivio!

Aceptarnos por completo con nuestras cualidades y nuestros límites nos ayuda a vernos normales, humanos y no tratar de ser súper héroes. Pretender buscar la perfección y pensar que “nunca es suficiente” es una de las grandes e inagotables cargas.

 

  • Reconócete lo que sí has hecho.

Independientemente de los resultados, mira el camino recorrido. Mírate con amabilidad y no te quedes pensando en lo que “pudo haber sido”.

 

  • Con tus límites también te quieren.

Pensamos que tener límites y no poder con todo nos convierte en seres menos valiosos. Sin embargo, pretender abarcarlo todo con una sonrisa te puede frustrar mucho y no ser verdadero contigo. Todos queremos personas auténticas a nuestro lado.

Reconocer tus límites no significa resignarte y acomodarte, sino saber que puedes evolucionar pero sin tener que sufrir por ello.

 

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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