¿Cómo me cuido durante las Navidades?

Kira Miró

Para cuidarme, además de comer sano, hago mucho ejercicio.  El deporte me equilibra en todos los sentidos (el apetito, el sueño, el estado de ánimo) y lo practico todos los días, incluso el día de Navidad porque así puedo comer sin culpabilidad y sin miedo a pasarme.

Hacer ejercicio diariamente, tiene para mí la misma importancia que acudir a una visita con el médico, un compromiso al que no puedo faltar, incluso cuando tengo una agenda profesional llena de eventos, rodajes o giras. Porque si no te planificas, es lo primero de lo que prescindes.

Por eso para organizarme planifico mi semana y en función de los compromisos que tengo, porque con esta profesión nunca tienes un horario fijo, encajo el tiempo para practicar ejercicio. Un tiempo que varía dependiendo del tipo de deporte que hago (una hora para correr, una hora y media para entrenarme o 45 minutos para practicar boxeo). No me lo salto nunca.

Considero muy importante practicar ejercicio físico de forma regular, incluidos los fines de semana. Cuando me preparo una media maratón, es el domingo el día de la tirada larga (el día de más kilómetros). Un plan ideal para mí es entrenar con amigos para luego terminar tomando juntos el aperitivo.

Los deportes más activos y los de más adrenalina, son los que más me gustan. Especialmente los que se pueden hacer al aire libre como el running, montar a caballo, wakeboard, surf y snowboard en invierno. Aunque también me gusta practicar el Bikram yoga.

Cuando tengo que trabajar en otra ciudad, me llevo mis zapatillas de deporte y aprovecho el tiempo libre para recorrerla. Así mato dos pájaros de un tiro: hago turismo y me mantengo en forma.

Comer sano

Para mi comer es uno de los grandes placeres de la vida. Disfruto mucho en la mesa y soy toda una gourmet, me chifla descubrir nuevos restaurantes y nuevos platos. No me puedo resistir al chocolate. Por eso, para comer como me apetece tengo que hacer deporte, ya que si no tendría muchos kilos de más. Y especialmente cuando llegan fechas tan señaladas como las Navidades. Hace unos años fui a una nutricionista que me diseñó una dieta para mantener el índice glucémico a raya, y evitar tener picos de glucosa. De manera que tengo que tomar proteínas en mis cinco comidas del día.

Aunque no lo creamos disponer de alimentos ricos en proteínas cuando comemos fuera de casa no es tan fácil como parece, especialmente cuando se trata del desayuno o de la merienda. En la mayoría de cafeterías o bares, la elección se limita a bollería y alimentos ricos en hidratos de carbono, pero no ricos en proteínas. Y os voy a confesar algo que seguro que os sorprenderá: siempre llevo en mi bolso una lata de atún, mejillones o sardinas, que son mis favoritas. También embutido o fruta. De esta manera, me aseguro de que puedo tomar proteínas en cualquier momento.

Así, en mi desayuno, tomo una tostada con huevo, una lata de atún o de mejillones, embutido (que son fuentes de proteínas), seguido de una pieza de fruta y de un café con leche; en mi merienda, tomo unas lonchas de pavo, o una lata de caballa y una pieza de fruta.

En general, sigo una dieta variada, rica en verduras, fruta, y donde no faltan la carne, el pollo y el pescado. Además, nunca mido las cantidades de los alimentos, ni me peso cada día (huyo de la báscula, no me ayuda porque nuestro peso fluctúa en función de muchos factores y nunca es el mismo). Si cuido mi alimentación y hago ejercicio cada día mi peso se mantiene estable.

También le doy mucha importancia a estar bien hidratada y a dormir bien. Pero sobre todo lo que me ayuda a estar bien es el deporte. No solo mejora mi calidad de sueño, sino que también me ayuda a reducir el estrés y a controlar la presión del día a día. Para mí, el deporte es como mi dosis de vitaminas de cada día.

¡Feliz Navidad!

Kira Miró

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