Comida saludable para deportistas por Gemma Mengual

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Cuando me preguntan cuáles han sido las claves para mantener el nivel competitivo durante tantos años, y en una disciplina deportiva tan exigente como la mía, siempre contesto lo mismo. No hay más secretos que el trabajo, la dedicación, la constancia, y cuidarse mucho. Y dentro de ese cuidado, la alimentación siempre ha jugado un papel fundamental en mi carrera.

Un deportista de élite debe cuidarse mucho por fuera y por dentro. De otra manera me hubiera sido imposible mantener el rendimiento constante durante los entrenamientos y sin esa regularidad, habría sido imposible afrontar las competiciones con garantías. Es verdad que mi caso es muy particular, puesto que yo siempre he sido muy constante y muy estricta con la alimentación. He de reconocer que nunca me he descuidado en ese sentido.

Además cuando se quiere mantener un alto nivel competitivo, el papel de un nutricionista es fundamental para asesorar y determinar unas pautas personalizadas. Cuando los entrenamientos eran muy largos, algo que sucedía con bastante frecuencia, tenía que ingerir una gran cantidad de carbohidratos. Durante las pausas o pequeños descansos no me olvidaba nunca de la fruta, los cereales, los frutos secos y por supuesto de hidratarme bien. Después, para recuperar mi nivel muscular tomaba proteínas tanto animales como vegetales.

Por eso, basándome en mi propia experiencia, si haces deporte de manera regular tu dieta debe contener:

 

  • Cereales integrales: arroz, pasta, pan, cereales de desayuno, etc. Estos alimentos te aportarán los hidratos de carbono necesarios como fuente de energía.

 

  • Carnes blancas ricas en proteínas como el pollo, el pavo y los huevos.

 

  • Pescados blancos como el lenguado o la merluza. No contienen apenas grasas y son fáciles de digerir.

 

  • Pescados azules como el atún, el salmón o las sardinas que ayudan a la recuperación tras el esfuerzo.

 

  • Lácteos desnatados, que además de proteínas y pocas grasas, son fuente importante de calcio y vitaminas. La leche, los yogures o el queso no pueden faltar en ninguna dieta.

 

  • Frutas y verduras, que aportan vitaminas y minerales imprescindibles para el buen funcionamiento de todos los procesos del organismo.

 

  • Frutos secos. Son perfectos para completar un desayuno o para las pausas de entrenamiento.

 

  • Agua. Al menos un litro y medio o dos al día. También se puede completar la hidratación con zumos naturales, infusiones, sopas y caldos. Las bebidas isotónicas es mejor dejarlas para ocasiones de entrenamiento intenso.

 

Pero sobre todo, no hay que olvidar que una dieta sana, equilibrada, completa y variada es fundamental para cualquier persona, y más si practicas deporte de manera habitual. Una buena alimentación te ayudará a disminuir el riesgo de lesiones, aumentar tu rendimiento, favorecer la recuperación y por supuesto, a lograr tus objetivos.

Gemma Mengual.

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