Bailar tambien es un deporte

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Muchas veces asociamos el hecho de realizar una actividad deportiva con el sacrificio, el esfuerzo y el trabajo duro. Y no nos falta razón. Pero también es verdad que hay muchas disciplinas que aún combinando todo lo anterior, están dirigidas además a lograr el disfrute personal, la relajación y el ocio. Y el baile es una de ellas.

Dentro del baile existen además un sinfín de posibilidades a la hora de practicarlo, adecuándolo a nuestras capacidades físicas, nuestra edad y nuestro estado de forma.

A día de hoy la disciplina más accesible en gimnasios y centros de entrenamiento es la Zumba. Es una fusión de ritmos latinos y pasos relativamente sencillos de ejecutar que dan como resultado un entrenamiento divertido y dinámico. Fue creado en la década de los 90 y gracias a su fuerte eclosión se empezó a entender mucho mejor el baile como una pura actividad deportiva.

Pero la Zumba no está sola. El aerodance, el baile moderno, el flamenco, la danza oriental y por supuesto el ballet y los bailes de salón pueden considerarse actividades deportivas de pleno derecho, ya que los beneficios para el cuerpo y la mente son evidentes en todos los casos.

De lo que no cabe duda es que todas estas disciplinas, más allá de sus diferentes rutinas de entrenamiento y exigencia física a la hora de practicarlas, al ser unos ejercicios aeróbicos, comparten una serie de beneficios comunes a todos:

  • Fortalecimiento del sistema muscular: gracias a la variedad de pasos y movimientos que se ejecutan, se ejercitan una gran variedad de grupos musculares de manera simultánea. Piernas y glúteos son los que más favorecidos se ven por este tipo de entrenamiento.

 

  • Mejora la flexibilidad, fuerza y resistencia: los estiramientos previos ejercitan tendones y ligamentos para lograr una mayor flexibilidad.

 

  • Incrementa el equilibrio: prácticamente sin darte cuenta, al bailar notarás una mejoría de reflejos, coordinación y velocidad que repercute positivamente en tu equilibrio.

 

  • Mejora la circulación sanguínea: como ejercicio aeróbico que es, fortalece nuestro sistema cardiovascular.

 

  • Combate el estrés: bailar aumenta la producción de endorfinas y posibilita que reduzcamos la tensión acumulada.

 

  • Despierta la creatividad y la imaginación: aunque seguir una coreografía requiere concentración y nos ayuda a ejercitar la memoria, también exige altas dosis de improvisación que estimulan la parte más creativa de nuestra mente.

 

Y sobre todo, no conviene olvidar que practicar ejercicio bailando es muy, muy, pero que muy divertido. Así que ya no tenemos excusa.

El autor: Ricardo Sierra

Actualmente es Coordinador de Deportes y Delegado de Contenidos (eSports) en Movistar +. Lleva 23 años en el mundo del periodismo audiovisual, la mayor parte de ellos como reportero y enviado especial, cubriendo eventos tan importantes como Mundiales de Fútbol, Eurocopas de Fútbol, Wimbledon, etc. Ha dirigido programas de televisión y ha sido editor de informativos, narrador, locutor y presentador.

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