¿Cada cuánto tiempo debes revisar tus lunares?

revisar tus lunares

Los lunares son tumores benignos de melanocitos, que son las células encargadas de formar la melanina, el pigmento de la piel. Como explica el Doctor Jorge Angulo, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital General de Villalba (Madrid), su aparición fundamentalmente viene determinada genéticamente y pueden estar presentes desde el nacimiento o adquirirse posteriormente.

“Los lunares pueden sufrir mutaciones que favorezcan su transformación maligna, formándose un melanoma, si bien no todos los melanomas se originan a partir de un lunar preexistente. Un gran porcentaje de melanomas los son desde su aparición y no como transformación de un lunar”, explica.

Los factores fundamentales que nos predisponen a sufrir un melanoma son genéticos y ambientales, fundamentalmente la radiación ultravioleta solar. El tratamiento del melanoma sigue siendo, básicamente, quirúrgico. Y, por lo tanto, es importante un diagnóstico precoz para que el pronóstico de la enfermedad sea favorable.

“Generalmente, las lesiones benignas suelen ser homogéneas en su coloración, regulares en su morfología y simétricos. Por el contrario, las lesiones malignas tienden a ser heterogéneas en su distribución de pigmento, irregulares en bordes y definición y asimétricas”, explica el experto.

No obstante, lo más importante es vigilar los cambios que podamos apreciar en las lesiones pigmentadas. Como norma general, las variaciones en forma, tamaño o color de una lesión pigmentada en un tiempo relativamente corto (unas semanas o meses) deben ponernos sobre aviso. “El que se den cambios de este tipo no significa que la lesión sea maligna obligatoriamente, pero sí debería ser valorada por un dermatólogo”, recomienda el Doctor Angulo.

 

Protegerse de la luz solar

En su opinión, es fundamental concienciar a la población de la importancia de realizar una correcta fotoprotección, tanto con cremas de protección solar como con barreras físicas como gorros, sombreros o ropa de manga larga, si fuera necesario.

También es muy importante instruir sobre cómo hacer una autoexploración periódica, revisando toda la piel, sin olvidarse de pliegues cutáneos, plantas, zonas interdigitales (entre los dedos) y cuero cabelludo, si es posible.

Cualquier persona, independientemente del número de lunares que tenga, debería realizarse una autoexploración periódica (2-3 veces al año), ayudado por familiares, si es preciso, para observar las zonas menos accesibles. La frecuencia con la que una persona debe ser revisada por un dermatólogo dependerá de muchos factores y será determinada por el especialista.

El autor: Javier Granda

Periodista freelance especializado en salud, escribe en los principales medios dirigidos tanto a médicos y farmacéuticos como público en general. Primer premio de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios a la mejor labor de comunicación en salud.

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