La adicción a Internet y los problemas de conducta

hombre joven sentado con el ordenador portátil y el móvil en la mano

La adicción a Internet es un problema creciente entre los jóvenes y adultos, que puede derivar en importantes consecuencias para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente una de cada cuatro personas presenta problemas de conducta vinculados a las nuevas tecnologías. En España se calcula que entre un 6 y un 9 por ciento de los usuarios habituales de Internet podría haber desarrollado algún comportamiento adictivo.

Los adolescentes son los más vulnerables porque están en pleno proceso de formación de su personalidad adulta y para los jóvenes de hoy día el terreno virtual tiene tanta realidad como las relaciones personales.  Algunas de las causas de la adicción a Internet puede ser la necesidad de huir de la vida cotidiana, de perderse en un mundo de fantasía, la sensación de soledad y falta de amigos y también la baja autoestima que lleva a la persona a retirarse socialmente.

El uso de Internet, sea cual sea su contenido (juego, búsqueda de información, chats, etc.), se convierte en adicción cuando tiene repercusiones sobre la salud y existe una pérdida de control sobre este uso.

Los síntomas son similares a cualquier otro tipo de adicción: hay un inicio, seguido de la reiteración, consolidación, pérdida de control, síndrome de abstinencia, etc. Cuando un adolescente o un adulto presentan abuso de nuevas tecnologías y estrés tecnológico, el riesgo de que se presente este tipo de adicción es muy alto y afecta a la mayoría.

Estos son algunos de los síntomas que te pueden ayudar a identificar si tú, tus amigos o tus hijos están enganchados a la red, el teléfono móvil o la tecnología:

  • Sufrir ansiedad en caso de no poder conectarse a Internet y que llegue a ser un gran problema.
  • Incremento diario del tiempo de navegación.
  • Bajo rendimiento en los estudios y en el trabajo. Dificultad para la concentración, para pensar creativamente y resolver problemas.
  • No conseguir controlar esa dependencia y convertir Internet en el centro de tu vida, que supone el alejamiento de otras actividades.
  • Sentir euforia mientras estás en Internet.
  • Desatención a familiares y amigos. Algunos jóvenes se terminan aislando de la familia.
  • Sentimiento de culpa o vergüenza por el tiempo que se pasa en la red.

En cuanto a los efectos físicos del abuso de Internet se incluyen los cambios en los hábitos de sueño (horarios de acostarse y levantarse, peor descanso), dolores de espalda, cabeza y síndrome del túnel carpiano, ojos secos y en general tendencia a una vida sedentaria.

El 10 por ciento de los niños y adolescentes con esta adicción presenta el denominado “síndrome de la puerta cerrada”, es decir, permanecer encerrado en la habitación durante horas. También sucede que el 57%  prefiere las cíberrelaciones a las relaciones personales.

La depresión también se ha unido a la adicción a Internet, existe el debate de si es causa o resultado. Hay quienes piensan que es la consecuencia del excesivo uso de Internet y la falta de socialización y otros que la persona deprimida aumenta su tendencia a estar en Internet.

El primer paso para solucionar la adicción a Internet es reconocer que se padece y que los hábitos responden a un abuso de la tecnología. Ayudará entender la diferencia entre las relaciones online e interactuar en persona con alguien, y por tanto es conveniente buscar buena compañía de amigos y familiares para superarla.  También es importante tener la mente ocupada y buscar actividades que mantengan a la persona distraída e incentivar la vida saludable con el contacto con la naturaleza, el ejercicio físico y el aire libre. Y por supuesto acudir a un profesional de la salud que acompañe a la persona y que potencie la confianza en sí mismo.

 

 

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El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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