5 pasos para recuperar la alegría de vivir

La alegría es una emoción que genera una energía expansiva, favorece el contacto con los demás y nos conecta con una sensación agradable y de fluidez.

Al igual que cualquier otra emoción la alegría no es estable y a veces dejamos de sentirla. También hay momentos en los que la vida puede llegar a superarnos y dejamos de tener interés y motivación hacia lo que nos rodea: el trabajo, los amigos, la familia, la pareja y todo lo que hacemos.

Las causas de la apatía pueden ser muy variadas y a veces están relacionados con algún problema físico, emocional o con el consumo de algunas sustancias. Detectar el porqué de nuestra falta de alegría es un primer paso para abordar la situación. Tal vez sea porque tienes anemia y siempre estás cansado, problema de tiroides, estrés laboral, menopausia, duermes poco, fumas, consumes alcohol, te alimentas mal, estás tomando algún medicamento…

Lo importante es saber que la alegría de vivir habita en nosotros y para recuperarla no tenemos que ir a ningún lugar, tener el trabajo perfecto, la salud y familia perfecta, ni lograr ni conquistar nada. Pensar en buscar la alegría como un reto puede llegar a generarnos más ansiedad así que te proponemos algunos pasos sencillos que te conectarán con tu alegría genuina, aquella con la que todos nacemos.

  1. Pregúntate al despertar de qué te alegras hoy. El hecho de estar vivo es motivo de alegría pero si esto no te resulta suficiente, piensa en otras pequeñas cosas que también son importantes: que tu hijo te dio un beso de buenos días, que te hiciste un desayuno saludable, ha salido el sol, sonó la canción que te gusta en la radio.
  1. Reflexiona sobre todo lo que te acerca o te aleja de la alegría. Hay situaciones que nos restan alegría y otras que nos llenan de vitalidad. Ser consciente de ello te ayudará en algún momento a tomar la decisión de qué quieres hacer sabiendo que tu elección te permitirá estar más lejos o más cerca de tu alegría. Si lo que te acerca a la alegría es estar en la naturaleza, con tus amigos o ir al cine, un baño caliente, un masaje, incluye estas tareas en tu agenda semanal.
  1. Conecta con tu niño interior. Todos tenemos un niño espontáneo dentro de nosotros al que le gusta jugar, cantar, bailar, tirarse por el tobogán, disfrazarse, etc. Prueba de vez en cuando a dejar salir a tu niño, a conectarte con tu instinto y dejar el control para los momentos en los que se necesite.
  1. Ríe, ríe, ríe. La risa es la principal manifestación de la alegría. ¿Sabes que un niño sano ríe hasta 300 veces al día y los adultos solo lo hacemos entre 15 y 20 veces? Empieza por reír, por ver películas y vídeos que te hagan disfrutar. Además la risa es contagiosa y saludable, así que cuando empieces no podrás parar.

Desbloquea tu cuerpo. Para que la alegría pueda instalarse de nuevo en ti, tu cuerpo necesita activarse y favorecer que la energía fluya en él. Libera tus bloqueos físicos y emocionales haciendo ejercicio, baile libre, danza, paseando por la montaña o el parque, subiendo y bajando escaleras. ¡A moverse!

 

 

 

¿Sabías que ser generosos nos hace sentir mejor? Nacho Rubio te lo cuenta en este vídeo.

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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