¿Cuáles son las causas del dolor de espalda?

causas del dolor de espalda

Las causas del dolor de espalda en la mayoría de los casos son las alteraciones de las diferentes estructuras que forman la columna vertebral, como ligamentos, músculos, discos vertebrales y vértebras. Esto puede deberse a múltiples factores como: traumatismos, esfuerzos excesivos, malas posturas, debilitamiento muscular o sobrecarga mecánica, entre otros. Sin embargo, el dato más destacable es que el 85% de los casos de dolor lumbar se atribuye a una causa inespecífica (desconocida).

Además, se ha asociado en numerosas ocasiones a factores psicosociales como el estrés, la ansiedad, la depresión, la ira y otros procesos psicológicos.


¿Puede evitarse alguna de alguna manera?

Está demostrado que las espaldas con una resistencia muscular pobre y poca flexibilidad incrementan el riesgo de lumbalgia en el trabajo. Por tanto, se debe prescribir la realización de ejercicio físico y explicar que la lumbalgia tiene buen pronóstico y es necesario mantener la actividad.

También existe relación con la actividad física en el trabajo ya que hay factores ocupacionales asociados al dolor de espalda como el trabajo físicamente pesado, posturas de trabajo estáticas, flexiones y giros frecuentes del tronco, levantamientos y movimientos bruscos, trabajo repetitivo y las vibraciones. Las lesiones de espalda suelen ser causadas por un sobreesfuerzo principalmente con inclinación y torsión, y no por un traumatismo directo.


¿A qué edad suelen aparecer?

El riesgo de dolor de espalda aumenta con la edad, con un máximo de riesgo para el grupo de 45 a 50 años y una disminución después de esa edad. La mayor prevalencia del problema se da a una edad comprendida entre los 45 y 64 años.

El dolor de espalda en los niños puede localizarse a nivel cervical, torácico o lumbar, en ocasiones irradia hacia los hombros y las nalgas y sólo en raras ocasiones se irradia hacia las extremidades.
Su frecuencia aumenta con la edad: lo presentan un 10% de los niños de 10 años y su frecuencia aumenta hasta un 70% al final del crecimiento.


¿Cuáles son los principales tratamientos?

En la mayoría de estos casos, el dolor desaparece en pocos días o semanas con la aplicación de los tratamientos convencionales, o incluso sin tratamiento. Sin embargo, alrededor de un 10% de estos pacientes desarrollarán un cuadro de dolor lumbar crónico con alto índice de incapacidad. El mayor porcentaje dentro de este grupo corresponde a los casos en los que el dolor se considera inespecífico o inclasificable y el tratamiento convencional obtiene un altísimo índice de fracaso.

Hoy en día el reposo y los analgésicos (tratamiento clásico del dolor lumbar) son las pautas indicadas para el dolor agudo durante 2 o 3 días,  aunque si se prolonga, se torna negativo al favorecer la atrofia muscular y la pérdida de masa ósea. Por el contrario, la actividad física devuelve la función, mejora la conducta y disminuye la percepción de dolor. Este efecto beneficioso ha propiciado el desarrollo de las “escuelas de espalda”, donde se trabaja con educación sanitaria, higiene postural, inducción a la tolerancia al ejercicio y fortalecimientos musculares entre otras.

 

¿Hasta qué punto es importante que el paciente sea manejado por un especialista en dolor?

El tratamiento del dolor de espalda es multidisciplinar y puede llegar a ser muy complejo. La estrategia terapéutica a seguir debe ser escalonada y progresiva en cuanto a su complejidad y continuada en el tiempo sin interrupciones.

Por todo ello son las Unidades del Dolor las que cuentan con los recursos necesarios, tanto de profesionales como de materiales, para llevar a cabo su tratamiento con un protocolo de actuación tendente a conseguir la máxima efectividad con la menor morbilidad.

El autor: Javier Granda

Periodista freelance especializado en salud, escribe en los principales medios dirigidos tanto a médicos y farmacéuticos como público en general. Primer premio de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios a la mejor labor de comunicación en salud.

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