Practica el agradecimiento y sonríe a la vida

agradecimiento

¿Sabías que al reír movilizamos más de 12 músculos faciales? ¿Y que los niños sonríen entre 300 y 450 veces al día mientras que los adultos lo hacemos apenas 20?

Existe una gran variedad de razones para sonreír a la vida porque una buena carcajada tiene profundos efectos positivos en el cuerpo y en la mente. Una sonrisa genuina es la que proviene del interior, es sencilla y está al alcance de todos y a veces simplemente comienza dando las gracias.

Te planteamos 6 hábitos sencillos para practicar la gratitud que te ayudarán a ver la vida con otros ojos.

  • Pregúntate al despertar ¿de qué estoy agradecido hoy? Esta pregunta que pocas veces nos hacemos te permite comenzar el día desde una actitud positiva y no desde la queja, la preocupación y centrándote en aquello que te falta. Estar agradecido te conecta con la alegría, la ilusión y la abundancia.

 

  • Empieza valorando y agradeciéndote a ti mismo lo que eres y lo que has conseguido, más allá de tus errores y limitaciones. Te ayudará a vivir el presente y sonreír a la vida por lo que te da. Es una forma de sentirte más satisfecho contigo, elevar tu confianza y enfocarte en tus valores.

 

  • Reconoce las cualidades y talentos de los demás, y agradece que estén en tu vida. El agradecimiento es un acto generoso a través del que reconocemos gestos, bondades y acciones de las personas que nos rodean. Esto mejora la autoestima y la confianza de la persona que se siente valorada y querida, y repercute en ti. También te ayudará a fortalecer los lazos emocionales con las personas de tu alrededor.

 

  • Se amable, educado con los demás y muéstrales tu agradecimiento. Puedes agradecer la atención que te prestó el frutero al ir a comprar o la comida rica que preparó tu madre. Esto hará que te sientas mejor contigo mismo al ver la cara de quien recibe tu agradecimiento. Se trata de mostrar respeto y valorar lo que los demás hacen por nosotros independientemente de cual sea su motivación para hacerlo.

 

  • A veces basta con una sonrisa y un simple “gracias”. Con una mirada cómplice que te conecte con otra persona ya puedes estar dando las gracias. Si te cuesta hacerlo en persona con aquellos a los que quieres, puedes tener pequeños detalles o dejarles notas.

 

  • Libreta de agradecimientos al final del día. Dedica unos minutos antes de dormir a enumerar 5 cosas que viviste durante el día y por las que te sientes agradecido. Tal vez hayas tenido malos momentos pero siempre hay pequeños detalles que son agradables y bonitos; aprende a poner el foco en ellos. Quizá estés agradecido porque ha salido el sol, has podido dar un paseo o has visto sonreír a un niño. Las pequeñas cosas son las que nos hacen la vida más fácil.

Para terminar, os quiero dar la gracias por seguirme, por leerme y porque juntos construimos una mente más sana y feliz.

El autor: Esther Camuñas

Me apasionan las personas, descubrir lo que sienten, escuchar lo que piensan y observar cómo lo expresan y cómo se comunican. Más de 12 años acompañando a organizaciones y equipos en su proceso de crecimiento, y tratando de aportar mi experiencia en comunicación para ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, su esencia.

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