Congelar alimentos: todo lo que necesitas saber

congelar alimentos

Gracias a la congelación (temperaturas inferiores a 24ºC bajo cero) podemos alargar la vida de los alimentos de forma segura para su consumo. ¡Aprende a congelar alimentos con estos trucos!

Congelar alimentos permite conservar con seguridad tanto los alimentos frescos como los ya cocinados evitando su desperdicio y la proliferación de microorganismos (bacterias, mohos y levaduras).

El tiempo que podemos congelar los alimentos dependerá del tipo de alimento, de su calidad, de su tamaño y de su estado (cocinado o crudo).

Mientras que, por ejemplo, se aconseja congelar la carne fresca de vaca, ternera, cordero y cerdo en filetes durante 6 y 12 meses, en chuletas o asado de 4 a 6 meses, se recomienda que las sopas solo se congelen entre 2 y 3 meses y la carne de pollo o pavo en filetes durante 9 meses y un año cuando se trata de la pieza entera, según la Agencia Americana de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

Por su parte, la Agencia de Seguridad británica (FSA) aconseja consumir los alimentos congelados en tres o seis meses.

Consejos para congelar los alimentos

Con el objetivo de disminuir el malgasto alimentario, la Agencia de Seguridad británica (Food Standards Agency-FSA) ofrece unos consejos sobre la congelación.

  1. Congela los alimentos el día de la compra. La frescura y la calidad del alimento en el momento de la congelación afectará la condición del alimento congelado.

 

  1. Descongela los alimentos poco a poco dentro de la nevera para evitar que proliferen microorganismos dañinos.

 

  1. No descongeles los alimentos a temperatura ambiente especialmente cuando hace calor. Cuanto más cálida es la temperatura, más activas están las bacterias.

 

  1. Consume los alimentos descongelados en un máximo de 24 horas.

 

  1. Evita abrir a menudo la puerta del congelador.

 

  1. No vuelvas a congelar alimentos que ya hayan sido descongelados.

 

  1. No congeles los alimentos enlatados ni los que tienen cáscara. Tampoco las salsas que contengan huevo, la lechuga, el kétchup, y algunas frutas (manzanas, peras, etc.) o verduras con alto contenido en agua (pepino o tomates), ya que pierden su textura y no se congelan bien.

 

Finalmente, ten en cuenta que los microcristales que se forman al congelarse el agua pueden alterar el sabor y la textura de los alimentos, pero no su seguridad.

El autor: Carmen Espinosa

Periodista especializada en temas de salud y experta en nutrición. Ha trabajado en diversos medios de comunicación y portales online. A Carmen le gusta ofrecer información útil, interesante y fácil de entender. Puedes encontrarla en Twitter en: @cespidz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *